¿Por qué nos creemos con el derecho de juzgar a los demás por su forma de vestir?

Como lo digo en mi biografía de Instagram, me considero “filosofa de moda”, por supuesto, no estudie una carrera que se llame de esta manera, sino, que me gusta analizar e ir mas allá de poner sombreritos y decirte qué se esta usando.

En este mundo de la moda, te das cuenta de muchos comportamientos de la sociedad, entre ellos “criticar lo que es diferente a ti”, quizás: por la crianza que recibiste, algún problema de autoestima, tu religión, te asusta lo diferente, eres muy conservador o muy liberal, eres tóxica, o simplemente porque sí.

Personalmente, me incomodaba las personas con un estilo rockero o punk. También, solía criticar mucho a las chicas operadas; sí, esas chichas despampanantes con ropa stretch que mostraban sus melones al 100%, yo las llamaba “miss silicona” de una forma despectiva. Ahorita que reflexioné sobre esto, y solo veo lo bello del estilo de los demás, me doy cuenta que solo lo hacía porque no trabajaba por tener el cuerpo de estas chicas, entonces, las veía como una amenaza. Y no me da pena decirlo; de esto se trata, de auto evaluarnos para identificarlo y desecharlo.

De todas las maneras y formas de criticar la que más veo es la burla: «ja, ja, ja tan vieja y con esa mini falda»; «ja, ja, ja tan gorda y con esa ropa corta»; «ja, ja, ja que ridícula con ese sombrero»… bueno, esto no es ni el 5% de lo que nuestra malvadamente puede llegar a pensar e incluso decir.

No lo tomen como un regaño (o mejor sí) ni se sientan juzgadas; a veces, lo hacemos sin darnos cuenta. Esto me pasaba, me estresaba por el vestir de otra u otro sin maldad, solo me estresaba. (esta parte no sé cómo explicarla, tal vez me entiendas).

Cuando empecé mis clases de moda, recuerdo me enviaron un archivo donde me explicaban los tipos de estilo de las personas en todo el mundo, me quedé pensando perdidamente por unos segundos y comprendí ¡cada quien tiene su estilo! Y sí, es así, cada persona es única, y refleja todo eso en su vestir.

A lo que voy con este blog, es enseñarle que nuestro encanto está en que cada uno de nosotros es diferente, y  precisamente esto nos hace especiales, únicos e irrepetibles.

Hay gente que viste de colores y son introvertidos, mientras hay otros que aman el negro y son super espontáneos, el caso está en que nada esta mal o bien, puede que tus looks no encajen con tu personalidad o puede que sí, pero, no le des mente a eso, porque no hay reglas, tú debes ser tú, pero sobretodo, debes respetar “el ser” de cada persona.

A penas empezamos a dejar los prejuicios,  potenciamos nuestro estilo, claro, empezamos atrevernos más y miramos la moda como un arte y no como un enemigo. Me encanta porque cada una tiene esas prendas que nos hace sentir divas, o puede ser que estar tapadas es la forma en que nos sintamos más cómodas. Todo vale, y eso es lo que debes entender.

Ahora… y ojo con lo que voy a decir. Hay un “dress code” (código de vestimenta) para cada evento e incluso países, que debe ser respetado. Puede que seas una persona muy colorida, pero no vas a ir a un sepelio vestida de fucsia, o de invitada a una boda con un vestido blanco (a menos que te lo indiquen en la invitación), tampoco vas a llegar a Arabia Saudita de turista a mostrar las tetas por todos lados. Hay reglas y deben respetarse. La buena noticia, es que puedes modificarlas a tu estilo, dales ese toque tuyo, ponles tu flow. Está bien, hay chicas muy básicas, ¡PERO VAMOS! puedes meterle accesorios, peinados, inspirarte en pasarelas o colecciones, e incluso un artista que te guste, y ahí vas experimentando hasta el punto que te vas a volver una experta en saber lo que se identifica contigo y te sentirás tan fantástica que automáticamente los demás te verán de esa forma.

En conclusión, hagamos retos que sean de por vida, y el que yo les propongo es, “no critiques el vestir de alguien más solo porque no te guste a ti”.

Nota: si eres de los que piensan que una chica es culpable de una violación por como esta vestida, por favor ve al psicólogo y  de paso cámbiate el cerebro.